Consultores
empresariales
Pepe y María trabajan en la misma organización o son socios en una empresa, da lo mismo.
Ambos son muy competentes. Gozan de prestigio en el rubro. Ganan mucho dinero. Subordinados, pares y superiores los admiran. Son el orgullo de familiares, amigos y vecinos. Y la envidia de la competencia. En fin… son unos triunfadores.
Pepe y María, además de imponentes diplomas colgados en la pared (posgrado, maestría, doctorado…), también tienen Sombra.
Cada cual, la suya propia.
Pero lo ignoran.
Y es que jamás han oído hablar de Carl G. Jung. Y si han oído de él, no lo han leído.
Es más, creen que la psicología no es para profesionales como ellos.
Sin embargo, ambos están extraviados: su elación se deteriora a pasos agigantados.
El extravío de Pepe y María es resultado de las cinco (¡05!) dinámicas paralelas, simultáneas e inconscientes en las que se ven involucrados (sin saberlo) cada vez que entablan comunicación a nivel consciente.
De nuevo: el problema de la Sombra no es «que sea Sombra», sino que sea inconsciente.
Mientras que Pepe y María no tengan conciencia de sus respectivas Sombras lo que pasará es esto:
1. Pepe proyectará su Sombra sobre María;
2. María proyectará su Sombra sobre Pepe;
3. La Sombra de Pepe friccionará con la Sombra de María, y viceversa;
4. La Sombra de Pepe friccionará con Pepe, y viceversa;
5. La Sombra de María friccionará con María, y viceversa;
Es altísima, por tanto, la probabilidad de que no hayan sido Pepe y María quienes iniciaron el conflicto que hoy los enfrenta.
Ni que sean ellos tampoco los que rehúsen darse tregua.
Eso por no mencionar que están desaprovechando el potencial que la Sombra contiene.
Lo curioso del asunto, es la ciega confianza que el mundo corporativo/empresarial tiene en la conciencia y sus facultades: instrucción, voluntad, inteligencia, buenos deseos.
Mientras tanto, la(s) Sombra(s) continuará(n) horadando la Misión, Visión, Valores…
Y el extravío seguirá agudizándose: se rompen las alianzas, las decisiones se entorpecen, se pierden oportunidades y los buenos elementos renuncian.
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